Llueve desde los cielos sombra y tinieblas. Y la nieve apaga las estrellas que alguna vez ardieron como ascuas. El mundo es una tumba por la que huyó el futuro. Demasiada violencia, odio, hipocresía. Demasiada pobreza, guerra, inquietud, soledad. Me duelen los oídos de escuchar palabras mezquinas. Me duele la vida, la muerte, la enfermedad, la ignorancia. Cuando sentimos mucho, es fácil prescindir de todo, como si nevara en el corazón. Ya no te pueden matar porque estás muerta. Nunca volveré a ser la que era. No me mataron pero me rompieron para siempre. Destruir el mundo es destruir la casa que habitamos.
Cerró los labios Cerró los ojos Todo pareció acabar después de una pausa que duro toda una vida Y después todo fue distinto Su corazón se desbocó en un océano de lágrimas Se compadeció de su soledad reflejada en el espejo Al no saber que hacer con tanta tristeza escucho al silencio cercenó la palabra y arañando sombras se hizo otoño