jueves, 28 de abril de 2016

MUERE LENTAMENTE


Mi pueblo necesita que fijen en su nombre
la ayuda necesaria para poder vivir.
Sus soportales caen y sus casas perecen
por falta de una ayuda que a sus arcas no llega.

No hay pinares, ni ríos que naveguen sus campos,
ni otra atracción que pueda su belleza mostrar.
Solo una bella ermita que de lejos anuncia
que en su falda, su gente apuesta por la vida.

Todavía retiene esperanzas remotas
de que un día cercano abarroten sus calles,
niños, mujeres, hombres, construyendo caminos
que le lleven a ser un “pueblo primavera”.

Restan pocos olivos de verdes plateados,
                                   árboles que su sombra complacidos regalen,
y aún su campo se viste de verdes esmeralda
esperando semillas cuando llega la siembra.

Cuando mis pasos vayan, cuando vuelvan mis pasos,
que te encuentre florido, blanco como algodón,
no vaya ser que un día, cansado de morir,
tu espíritu naufrague entre lejanos vientos.

LA NOCHE


Una noche estrellada como nunca hubo otra,
miraba las estrellas que el cielo recorrían,
cruzaban distraídas jugando con la luna
y a mí me parecía que a bailar me invitaban.

Yo caminaba a tientas mirando su fulgor,
la luna se mostraba con su cara más llena,
las sombras de la noche parecían más sombras
y toda esa belleza, mi memoria grabó.

Mi pueblo tiene un cielo, negro como las penas,
oscuro como el mar si de pronto enfurece,
pero en él “Las Perseidas” a soñar te convidan,
y la luna te invita con ella a pasear.

Cuando regresa el sol, de radiante furioso,
con su calor te abraza y te inunda de luz,
y el viento te acaricia donde quiera que vayas
y su cielo azul puede a la noche anular.

Siempre echaré de menos, algunas alamedas,
algunos pinos verdes donde buscar la sombra,
algún rio hacia el mar con destino fluyendo
y algún monte cercano en el que caminar.

Pero las noches son más grandes aún si cabe,
y en toda su llanura, mi pueblo resplandece,
y con el aire llegan las aves pasajeras
que a su altura me llevan con ellas a volar.

miércoles, 27 de abril de 2016

PRIMAVERA BALDÍA






Esta primavera,
quedarán desocupadas las rosas
porque nadie visitará con urgencia los rosales.
Morirán vírgenes por siempre,
acechadas por miradas furtivas
en las que el deseo y la culpabilidad
esparcirán su aroma por el camino.


En otra primavera,
yo brotaba con ellas y en sus hojas
se escondían mi aroma y mis espinas,
el color de mis pétalos tenía
un latido de amor bajo su savia.


Pero una rosa muere muy temprana,
y en el sucio oleaje de la vida
quiebra su tallo, derrumbándose,
como caen las estatuas de los ídolos.


jueves, 21 de abril de 2016

35 MICRORELATOS


-¡A la cola como todo el mundo!- dijo con su voz atronadora. Aguantándome las ganas por correr hacia la puerta de salida me coloqué en la larga fila. Mamá esperaba tras esa puerta y yo tenía unas enormes ganas de quitarme de encima, el baby que llevaba puesto y la mirada de sor Teresa. Diez minutos tuve que esperar hasta que sonara el quejoso timbre y pudiésemos volar como gorriones asustados a nuestros respectivos nidos. 

***

A la cola como todo el mundo,  me dijo no importándole mi aspecto, no se daba cuenta que yo no era como esos mendigos que esperaban un plato de sopa, que yo no usaba harapos para cubrirme, que yo no mendigaba a la puerta de las iglesias. No, no se daba cuenta. Y me dirigí tristemente hacia el final de esa larga fila y en el camino comprendí que a todos los que estábamos allí, soportando aquel frío invernal para comer ese plato de sopa, nos sucedía lo mismo. 

***

Déjala a ella que sea pájaro, que se cobije bajo las nubes, que nos oriente con su vuelo, que sueñe bajo las estrellas. Déjala que despliegue sus majestuosas alas sobre la bondad humana,  que sea paloma con pico de olivo buscando paz.  No pienses que porque nadie la acompañe en su vuelo, no acomete la misión para la que ha sido creada. No intentes encerrarla en una jaula porque su corazón es libre. Déjala a ella que sea pájaro y tú intenta ser más humano. ¿No sabes que si cortas sus alas, morirá de tristeza?

 ***

“Antes de que vuelva papá”. Siempre dices lo mismo. Es necesario que algún día vea lo que hacemos para que comprenda que gracias a esto, comemos todos los días.
Él simula que busca trabajo y nosotros callamos. Seguro que sabe lo nuestro y también calla.
-Tú busca en el contenedor amarillo y yo lo haré en el verde. Los de AJOPRIX tiran todo un día antes de que caduque.
-¡Vaya hoy no hay peras ni yogures, tendremos que apañarnos con tres naranjas!
-¡No me gustan las naranjas!
-¡Date prisa vienen nuestros vecinos, no quiero que piensen que somos unos pordioseros!


 ***

Disculpe, lo siento muchísimo. Lo que voy a decirle afectará a su novela. Es muy mala y habrá que retocarla de principio a fin si quiere publicarla. No aparecerá su nombre en ella, por tanto no recibirá derechos de autor. Se plagiará y solo se respetarán ciertos capítulos.
Todos los impuestos correrán de su cuenta, así como las tasas de inscripción en el registro de la propiedad intelectual. Eso sí, tendrá la satisfacción de ver su título en las librerías.
-¿Acepta?

***


Una moneda, solo eso pido, una moneda para seguir acariciando esta guitarra. Ya sé que hay gente que no oye porque está demasiado ocupada. Indiferente, mi música recorre el andén al compás del sonido del metro de una estación a otra. Esa moneda significa que has escuchado y me comparas con otro guitarrista que hace dos días escuchaste en Alonso Martínez. Y te dices: lleva el ritmo, no está mal. Eso es suficiente para continuar mañana.

 ***

El vientre de la ciudad bulle. Gusanos metálicos recorren sus tripas. Gente apresurada mitiga su ansiedad consumiendo el tiempo que temen perder dentro de ellos. Teclean insistentemente artefactos que iluminan su pantalla, leen libros de papel, miran su reloj. Como autómatas suben, bajan, esperan. Siempre hay alguien esperando. “Andén uno, andén central, andén dos, próxima estación, salida”, una voz dirige sus pasos.
-METRO reza en su rombo rojo, blanco y azul situado en la boca de superficie.
-Método de desplazamiento colectivo que nosotros perfeccionamos en AZLRTUI de modo más efectivo con teleportación individual.

 ***


-Con cuidado para que no se les caigan los alfileres.- decía mamá.
Mientras, colocaba los patrones de los disfraces en sus telas correspondientes. Nosotros alborotábamos alrededor de ella con la ilusión de vestirlos al día siguiente. A escondidas buscaba la caja donde los guardaba uno a uno y disimuladamente caía de mis manos. Al dar la luz, el suelo se llenaba de estrellas y con un poderoso imán me obligaba a recogerlas. Me sentía la dueña del universo.

 ***

No, claro que no queremos. No queremos un cuerpo lleno de tornillos y piezas mecánicas; no queremos piezas añadidas a nuestra anatomía aunque la rejuvenezcan, no queremos un rostro de cera sin una arruga, que disimule que alguna vez ha sufrido o se ha alegrado, no queremos uñas de porcelana, ni pestañas postizas, ni lentillas de colores. Queremos un corazón sensible que nos haga sentir y amar, que  en algún momento demuestre que somos humanos. Queremos piel aunque con el paso del tiempo se arrugue, que corra sangre por nuestras venas. Queremos estar vivos.

  ***

Qué hace ahí fuera Lucas arañando la ventana, no es Halloween, el día de difuntos ya ha pasado y él se empeña en volver. Nunca se conformó con los acontecimientos que le sucedían y este no iba a ser menos.

***

A ver si consigue así que papá no haga más el indio. La única forma de que no haga su voluntad es sentarle en una silla de ruedas y llevarle a todas partes. La herencia así estará asegurada y no le engañará ninguna caza-fortunas de esas que tanto abundan.


***

BENITO
 Los árboles de la carretera se sucedían ante mi vista con gran rapidez; tanto como los últimos acontecimientos. Tomé la primera entrada a la autovía, todavía quedaban unos trescientos kilómetros para llegar a Madrid. No dejaba de pensar en lo ocurrido. Habían pasado diez años desde la última vez que le vi, ahora estaba más envejecido aunque conservaba el mismo mal humor de siempre.
                                                           
***

Doce campanadas anunciaban su encuentro. Una copa de vino besaba a otra brindando, al igual que sus labios,  porque su furtivo amor prolongara una situación que duraba  cuatro años. Ella pensaba que el día que se rompiera una de las copas, acabaría este calvario de citas a escondidas y excusas por doquier. Un amor embotellado nunca llega a envejecer, se mantiene vivo, pero como el buen vino necesita oxígeno para respirar. Ella rompió una vez una copa, pero era de cava y no era lo pactado en su mente. Dos copas de vino dilataban su agonía. Él la amaba. 
                                                          
***


Ella no tiene habilidad ninguna para recogerse el pelo, se desliza entre sus dedos como el agua brava de un manantial y luego cae en cascada sobre sus hombros como lo hace el agua furiosa sobre las rocas del cauce. Siempre lo supe pero no quise darme cuenta. Ahora tiene las mismas torpes manos para peinar a Elisa y la pobre niña se debate entre llevar melena o cortarse el pelo como un niño, para no romper la magia de ese momento en el que se hacen confidencias y se sienten madre e hija como si de verdad lo fueran.
                                                          
***

Subir de nuevo a la habitación, desnudarse, servir una copa pintar de rojo chanel la sonrisa, tumbarse sobre la cama, vestirse con un transparente camisón negro; acciones aprendidas que se repetían una y otra vez rutinariamente. Pero hoy era distinto a los demás días, había quedado con él para romper esa relación que nos mantenía unidos a un falso amor del que los dos estábamos tratando de escapar. Me mantendría serena y le explicaría lo que una y mil veces repetía en mis adentros. Sin valor abrí la puerta y salí corriendo dejando atrás la mayor pesadilla de mi vida.
                                                         
***

Pero nunca, sin saber bien por qué, dejarán de mirar hacia arriba. Así son los enamorados, la atracción por esa luna llena de color fuego les subyuga, las miles de estrellas que habitan en el firmamento les transportan a un edén en el que son los protagonistas y cada vez que una cae de ese cielo la recogen sigilosamente del suelo para ponerla en su lugar.

***

Por qué demonios sus dueños los han abandonado en ese inhóspito lugar. Nunca llegaré a comprender lo inhumanas que son ciertas personas. Después de haberles servido bien, llevándole las presas hasta sus mismas manos, simplemente para que ellos se pavonearan de sus trofeos ante la multitud, cuando están viejos y enfermos les abandonan a su suerte, los ahorcan o peor, les pegan un tiro.

***
En qué momento de la educación de su niña habían empezado a equivocarse. Ahora era un monstruo, no socializaba con los otros niños y lo que es peor por la noche cuando sus padres dormían aparecía delante de ellos con un cuchillo lleno de salsa de tomate amenazándolos delante de su cama, chillando a voz en grito ¡Os voy a matar, cualquier día os mataré! Así ya no podréis volver a castigarme nunca más.

***

Como sombras disipadas por un nuevo amanecer recogen sus ilusiones que ya quedaron gastadas y emprenden un nuevo camino hacia ninguna parte. Así son los enamorados, así es el amor; impío, asfixiante, egoísta, ciego y lo que es peor cuando acaba, mudo y sordo.
***

Van a ir a comprarse un vestido nuevo y un helado. ¡Crisis! ¿Qué crisis? Nadie imaginaría las cantidades de dinero que entraban en bolsas a esta casa. Parecía que los negocios iban bien aunque Juan nunca estaba en casa, llegaba agotado a las dos de la madrugada y no paraba de negociar por el móvil. Eso sí, unos señores con aspecto de funcionarios no paraban de llamar y hacer preguntas respecto a nuestras empresas. Juan me tenía terminantemente prohibido hablar del tema. Yo no comprendía por qué, él podía dar lecciones a cualquiera de cómo hacer funcionar bien un negocio.

***

Las besa con suma conciencia para no equivocarse, esas manos le aportan cosas nuevas cada día. Nunca había besado las manos a nadie. Esas manos acarician sus mejillas y le dan seguridad. Agarran su mano entre las suyas y como dos alas la invitan a volar. Dibujan su contorno en la oscuridad y aprende a caminar segura. Por eso, para no equivocarse, las besa cada día.
***

Abandonan, primero uno y luego el otro, la habitación del hotel para que no les vean juntos, los periodistas siempre están pendientes y podrían fotografiarlos. El negocio es muy importante y les va a reportar grandes beneficios, solo tiene la pega de las miles de personas a las que arruinaran las vidas. Eso no importa, un yate para cada uno amarrado en el puerto de Marbella, espera para que pasen sus vacaciones atiborrados de estupefacientes, alcohol y bellas mujeres.
                                                          
***

Vuelven a dejarlos debajo de sus camas, es una incomodidad y desprenden malos olores, pero es tan cómodo no tener que salir con este frío al patio. ¡Ojala inventaran algo dentro de la casa para estos menesteres! Algún día hasta es posible que haya agua y no haya que extraerla del pozo, incluso no tengan que ver a la luz de estas tenues velas.
                                                          
***

Salen sigilosamente de las habitaciones de sus hijos, duermen y no es cuestión de repetir una vez más “Donald en Egipto”. El día ha sido muy duro y están deseando apalancarse en el sofá, ellos también necesitan para dormir su cuento televisivo.
                                                          
***

Vuelven a ser invisibles un año más. Hasta entonces, guardados en una caja y en el último rincón del trastero, aguardan la Navidad pacientemente. Nadie utiliza esos adornos, demasiados brillos. Los brillos solo deslumbran en Navidad. El amor, el compañerismo, la paz, la humanidad, la felicidad, la sonrisa, la compasión, la humildad…duermen en la misma caja todos los años hasta la Navidad. Demasiados brillos, demasiados sentimientos. 

***

Un señor con levita que se parece a Pushkin como salido de otros tiempos, nos anuncia la mala noticia: tendrán que conformarse con que el difunto haya saldado todas sus deudas ¡Adiós a la casa de la playa y al deportivo rojo! ¡Adiós al viaje a Nueva York! Tanto aparentar delante de toda la familia y luego nos deja sin nada, tendremos que trabajar como ya nos predijo antes de enfermar y creíamos que no hablaba en serio ¡Maldita aristocracia, tanto aparentar para nada!

***


¿Y cómo es que nunca cambiaron el bombín, habiendo perdido las llaves y viendo merodear a tanta gente extraña delante de su puerta? El policía introdujo los datos en el ordenador y nos dio una copia del documento. Lo que más sentía de todo esto además del susto y los desperfectos, es que habían robado lo único insustituible, el disco duro donde guardaba la obra literaria que había ido escribiendo durante toda mi vida ¡Tantos momentos vividos, tanto trabajo, tantas horas ahora perdidas! Recordé de pronto, un pequeño pen drive que guardaba en mi bolso y respire profundamente aliviado.

                                                        
 ***

El puñetero ojo de la cerradura no dejaba introducir la llave. Volví a intentarlo… nada. ¿Por qué era la única habitación cerrada de toda la casa? Me asomé por el orificio ahora vacío, no creía lo que estaba viendo.  Miles de telarañas cubrían las paredes y las arañas se disputaban cada uno de sus rincones. En un rincón bajo la luz de una vela un hombre escribía y repetía en voz alta…”En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…” Era la puerta del pasado y las llaves no pueden abrir esas puertas, solo los recuerdos.
                                                          
***

¡Cuánta fuerza y que poca puntería! Gritaban desde las gradas. Las tartas se lanzaban a los que se prestaron al evento en campaña electoral. Volaban por los aires, sin acertar ninguna de ellas a la cara de los candidatos. ¡Vamos, sin miedo! ¡Apuntad!
Un caballero con sombrero panamá y traje blanco, se acercó al lugar donde se lanzaban dichas tartas, cogió una en cada mano y guiñando un ojo al respetable disparó con ambas manos, acertando en la cara de dos de los tres candidatos.
Los espectadores, gritaban, aplaudían, bajando de las gradas, se llevaron al hombre “panamá” en hombros.
                                                         
 ***

Al abrir el contenedor, se dio cuenta de que estaba empezando a olvidar el nombre de las cosas ¿Qué me ha pasado? Antes sabía que el verde contenía la comida que como, el amarillo los plásticos y el azul, la ropa que me viste.
Mañana no recordaré ni siquiera el lugar dónde tengo los cartones y las mantas. ¡Bah, la vida no vale una mierda! Y se alejó bebiendo un poco de vino de un cartón que había encontrado en el contenedor amarillo.

***

“Vuelven a ser invisibles y se cuelan de noche en las habitaciones de sus hijos” Así son las hadas de los cuentos. Tienen el cometido de contar los cuentos con los que los niños sueñan mientras duermen, casi siempre con final feliz aunque algunas veces se cuela en la habitación algún hada traviesa que les cuenta uno de terror, entonces lloran y llaman a mamá porque han tenido una pesadilla.

***

Cada vez que le hablaba del último sobre rechazado, se le encogía el alma. Había escrito su definitivo libro de poemas, y veía que el editor, sin abrirlos, iba apartándolos a su izquierda con desdén ¡Cuanto trabajo! Y esto no tenía buena pinta, le daban ganas de coger el sobre azul que ella misma había preparado con esmero y llevárselo de allí.
“El sobre azul” se nombraba precisamente la editorial.
-¡Coño, quien será el gilipollas del sobre! Seguro que piensa que así será el primero.
Cogí el sobre de sus manos y salí corriendo del puto despacho sin decir palabra.
***
Era de los pocos detectives honrados que quedaban en la ciudad, los demás se vendían por nada. Abrí la puerta tras un largo pasillo, le vi allí, sentado con un sombrero calado hasta las cejas y un habano entre sus labios. Fui directo al grano:
-Quiero contratarle para que siga a una persona y me aporte toda la información que sea posible.-
Le ofrecí una foto reciente, la miró durante unos segundos, se levantó y me indicó con la mano la puerta de salida.
-Cuanto antes mejor ¿no?
Al ver su disposición me arrepentí de haber ido a su oficina.

***

El bate, “¡Eso, bate!”, se le resbalaba de las manos pringosas, no podía sujetarlo.
Había apostado todo por ese partido, no quería perderlo por un punto.
Le sudaban las manos cuando estaba nervioso, por eso llevaba ese pañuelo que le había vendido una pordiosera medio maga. Sacó del bolsillo el estampado trapo y se frotó las manos enérgicamente después de pronunciar la palabra mágica “ARPEGIO”.
El sudor había desaparecido y le había dado a sus manos una energía desconocida. Bateó, bateó tan fuerte que la pelota alcanzó una altura desmesurada y consiguió el punto que hizo a su equipo ganador.

***


-Vivir a lo grande de los bienes gananciales y buscar otra presa de la que pueda beneficiarme ¿Acaso no es esa la vida de un gigoló?-
Una vez, ella, le rompió el corazón, desde entonces no tiene ningún prejuicio en beneficiarse del dinero de los corazones que él rompe.
-La vida no da más que disgustos, hay que robarle lo bueno que ofrece- pensaba- algún día me retiraré con todo este dinero y mandaré al carajo tanta esposa, cinco ya son demasiadas-.
Se frotó la mejilla con un poco de colonia, sonrió al espejo y salió silbando hacia la calle.

                                                          
***

sábado, 16 de abril de 2016

LOS POETAS



¡Qué tienen los poetas en el alma
cuando acuden los versos a su pluma!
¡Qué luna, les cambió, qué quieta espuma
de mar, les envolvió la piel de calma!

Nadie sabe porque su tinta ensalma
sombras en los cristales, blanca espuma,
reflejos de la luna- inquieta pluma-,
caricias olvidadas en el alma.

Su precisión vocal es contagiosa,
la belleza, sus versos ilumina,
la intimidad preciada de sus rimas

nos transporta a un edén de luz albina
donde reside el hada misteriosa
que un cuento delicado al fin culmina.