El viento pasa sin llamar. Quedo en silencio todo lo dicen las lágrimas. ¡Me duele tanto el aire! que la espera se niega a preparar el último adiós. Es necesario pasar este duelo, pero no quiero aún despegarme de tu recuerdo. No quiero olvidar momentos felices o tristes. No quiero que seas pensamiento pasado. Y aquí delante de este muro que nos separa, de estas flores que nos distraen, de esta tristeza que paraliza. Aunque el dolor
me quiebre, quiero alzar mi
voz para llamarte, para decirte cuánto me faltas, para decirte que el vacío de tu ausencia es imposible de sopesar, es imposible de llenar.
Yo esperaba tu voz como las estaciones, el verde en el invierno, amarillo en otoño, rosa de primavera, luz de sol de verano. Yo te estaba esperando, como espero el ocaso, como espero la aurora. Yo seguiré esperando, como la fiel Penélope. A pesar del feroz invierno de
tu ausencia.
Contaba el tiempo entre el rayo y el trueno y así la tormenta parecía menos estruendosa No estaba segura cobijada en mi misma mis brazos abrazaban mi cuerpo despreciando al viento Escribo con la
tinta del agua las cosas más
importantes para que no
hieran se borren desaparezca el
dolor más no la herida para que su
cicatriz deje
testimonio de vida
Con esa soledad que rezuman las ramas de un árbol en otoño, voy pisando la resbaladiza alfombra de hojas a sus pies; Con esa soledad de nieve de cuando tú me faltas y la voz herida del teléfono de cuando me has llamado; Con esa soledad que un faro que intermitente alumbra o no como una vela al viento, con esa soledad de nieve; Así duele una noche si aprendo a recordarte a oscuras, si quiero ya olvidarte para siempre, si ya pierdo el camino de regreso a ti.
“Había
sido demasiado amor, tanto
como el que podía dar, más
del que me convenía. Fue
demasiado amor Fue
demasiado todo Y
luego no fue nada” (Almudena
Grandes) Y después se olvidó, como se olvida el tiempo perdido entre las horas colgada del recuerdo. Demasiadas caricias. Demasiados abrazos. Demasiados los besos que gastaron los labios. Luego nos olvidamos hasta de nuestros nombres. Mirando de reojo si al pasar nos cruzamos transitando las calles. Y escondidos vagamos recordando el amor. Demasiado el amor para luego ser nada.
Acabo de nacer de nuevo del parto de un amor fracasado. Y hoy no amo, no queda amor para nadie, ni siquiera para mí. Un poema no escrito ruge en mí, aunque no llegan las palabras. Las heridas y cicatrices no desaparecerán nunca. Última vez que naufrago en este ancho océano. Porque tus ojos hierbatierramar ya no me mirarán, y duele el peso de los besos que no te di, de las palabras que no te regalé y necesito un río que me devuelva una imagen para volver a reconocerme.
Me pregunto cómo será mi vida futura Si habrá alguien a mi lado Si será una llanura o una pared vertical Me pregunto cómo será el sonido de mi
voz Qué palabras emitiré Si serán dulces o amargas Me pregunto quién habitará mis silencios Quién compartirá mis gritos de alegría Estaré acompañada o siempre sola Que visión tendrán mis ojos del entorno después de haber visto morir tantas
cosas Tristes o alegres cansados o viajeros Me pregunto cómo se puede morir habiendo estado tan viva En el recuerdo de quién viviré cuando no
esté Me pregunto Me
pregunto Me
pregunto
Porque el amor se fue Porque quedó el vacío y se fue la esperanza Porque nada es eterno No hay tiempo para morir Porque alguien marchó Porque quedó la ausencia y se ensombrece el alma Porque queda el recuerdo No hay tiempo para morir Porque queda la vida Porque la vida espera y abriga las tristezas Porque la vida
apremia No hay tiempo para morir No queda tiempo para morir Nos sobra tiempo para morir
Nunca llueve eternamente ni es la tormenta infinita Después del trueno y el rayo la luz dilata pupilas El agua es reflejo nítido y espejo del limpio sol la luz que todo ilumina
Nunca llueve para siempre pero sí lo necesitan los ojos que todo miran las hojas que se alimentan los olivos y las viñas
Llueve desde los cielos sombra y tinieblas. Y la nieve apaga las estrellas que alguna vez ardieron como ascuas. El mundo es una tumba por la que huyó el futuro. Demasiada violencia, odio, hipocresía. Demasiada pobreza, guerra, inquietud, soledad. Me duelen los oídos de escuchar palabras mezquinas. Me duele la vida, la muerte, la enfermedad, la ignorancia. Cuando sentimos mucho, es fácil prescindir de todo, como si nevara en el corazón. Ya no te pueden matar porque estás muerta. Nunca volveré a ser la que era. No me mataron pero me rompieron para siempre. Destruir el mundo es destruir la casa que habitamos.
Cerró los labios Cerró los ojos Todo pareció acabar después de una pausa que duro toda una vida Y después todo fue distinto Su corazón se desbocó en un océano de lágrimas Se compadeció de su soledad reflejada en el espejo Al no saber que hacer con tanta tristeza escucho al silencio cercenó la palabra y arañando sombras se hizo otoño
Mar Mar! Mis sábanas son olas Mi cama es una balsa donde viajo lejos en busca del nirvana ¡Mar Mar! Mis pies rozan arena Mis manos caracolas En mis sueños se enredan los peces y las algas ¡Mar! Bajo mi cama nadan no necesitan agua sueños deseos amores voces que nunca callan
Empujé con la cabeza El mar se desbordó y me arrastró con él El frío era tan intenso que tiritaba No conocía nada ni a nadie No conocía mi cuerpo mi cara mi nombre mi libertad Tampoco conocía los latidos de mi
corazón Mi cuerpo temblaba de miedo y frío Las manos de un gigante me secuestraron Me llevaron a ella Madre esperaba nerviosa agotada atemorizada por lo vivido en el parto La miré a los ojos cansados Dormidas las dos nos alimentamos mutuamente
Ni las lágrimas, aunque liquidas, son igual unas a otras. Mil poetas lloran palabras, yo lloro palabras, las palabras son las lágrimas de los
poetas. El poeta escribe lágrimas, llora
palabras. Las lágrimas de un poeta son las palabras que forman un verso. Los versos que forman un poema son el llanto de un poeta. Lágrimas de mil poetas resuenan en mi cabeza, su llanto me estremece. Sus llantos convertidos en poema son azucenas marchitas en oídos necios.
Madre ¿Tú me quieres? Pues claro te quiero. Naciste de mí, eres parte mía y de mis anhelos. Padre ¿Tú también me quieres? Claro eres mi hija, mi niña bonita, la flor de mi invierno. ¿Y si fuera fea, tullida, falta de intelecto? Pues claro mi niña te sigo queriendo ¿Te preocupa algo? Madre, soy lesbiana. Padre, amo a las mujeres. ¿Parezco la misma? ¿Aceptáis cómo siento? ¿Soy aún tu niñita, tu rosa de invierno, flor de tus anhelos? El padre y la madre se miran perplejos. Faltan las palabras. Sobran las miradas de reojo y celo. Se puede cortar el aire y el mudo silencio. Y yo interrogando les miro de nuevo. ¿Me seguís queriendo? Ellos me responden rompiendo el misterio. No te importe hija pues la vida es eso, quererte, aceptarte y vivir sin miedo.
“Cada día una batalla una norma que rompemos un milagro que creamos para poder seguir siendo” (Rosamaría Roffiel) Si cerraras los ojos y unos labios te hicieran florecer, unas manos suaves te subieran al cielo, unos ojos te miraran con malicia, con voracidad, te desnudaran con deseo; si unas palabras con dulce voz recorrieran todas tus neuronas acariciando hasta tu último átomo; si unos senos prominentes rozaran los
tuyos, una piel con tacto de seda fuese la causante de tu felicidad, y abrieras los ojos y para ser tú misma te reflejaras en un cuerpo igual que el tuyo siendo en esencia alma y piel ¿Detendrías a la naturaleza? ¿Amortajarías al corazón? Yo… no ¿Y tú? Pues ya somos dos frente al mundo, dos cuevas profundas que se aman, dos a batallar, dos sin género, dos lunas, dos esposas, dos bocas rojas que se buscan
desesperadamente, dos amantes que se completan caminando hacia la eternidad.
Amor correspondido cuando en tus brazos entro. ¡Qué me importará el mundo si con tus besos sueño! La que ha amado de veras no le importan los cuerpos, ni le importan los géneros de un diccionario viejo. Y el pasado se antoja como un fugaz reflejo y mirándonos vamos sorteando los miedos. La vida no es vivir esperando el infierno, es amar sin el muro de los resentimientos. Y en nuestra intimidad, repíteme ese sueño de que el mundo no importa si mira con desprecio. Por encima de todos, porque la vida es eso, amar y ser amado, mientras dure el deseo.
Ayer te besé en la boca bajo un cielo ensangrentado y tus labios fueron fuego que a mis labios abrasaron Tus ojos fueron puñales que en mis ojos se clavaron y tus manos dos palomas que al infierno me bajaron Una espada tu mirada que mi cuerpo cercenaba y tus palabras los clavos que en el corazón se hincaban Ayer te bese en la boca bajo un azul estrellado y tus besos las estrellas que mi boca tatuaron Amor amargo tu boca Amor amargo tus ojos Tu mirada un improperio y tus palabras historia
En la inmensidad del ancho mar entre la infinitud del cielo azul vive mi pasión mi libertad no quiero vivir lejos de ti espuma de mar sin tus horizontes ¡No! En la inmensidad del mar azul vive la infinitud de mi dolor Me llenaré de paz y soledad cuando caiga el sol espérame para no morir no me dejes nunca ¡Oh mar! ¡Cómo te busqué! sin encontrar tierra árida es mi caminar cuando salga el sol búscame aquí espuma de mar ola acariciante ¡ven!
Sin amor no puedo respirar La sombra me acompaña el miedo me atenaza Sin amor el sol no brillará la luna entre tinieblas la tierra alumbrará Con amor es fácil caminar Me siento protegida firme con mi destino Con amor tus manos son mi paz tus ojos mis estrellas tu ser es mi sendero
Este planeta, Tierra, que habito, casa de cielo de tierra y mar. Es fuego y hielo, tu vientre herido. Árboles muertos, campos con sed. En este mundo, nada es promesa, todo es silencio ¡No puedo más! Es lo imposible una meta por alcanzar siento que el mundo llora. Haznos ¡Oh dios! Reflexionar Eterno cielo. Mar infinito. Todo arrasado sin compasión. La tierra ajada no podrá resistir. El mar herido no podrá subsistir. ¡Nadie alumbra una luz aquí! ¡Nadie ve morir la vida allí! Tierra, madre, sufres sin tregua. ¡Quiero un jardín en flor! Tierra, madre, sufres sin piedad. ¡Cómo cerrar tu gran herida! Canción epilogada de fracaso ¡Cambiar al
hombre! Planeta azul, lleno de vida. Enséñanos a cuidarte más. Ceremonias de muerte ¡Cambiar la vida
por más vida!
Poemas aciagos Grietas en la mente rompen mi interior en la noche desgarrada Tus ojos me miran Me señalan me eligen Cuervos en mi mente oscuros presagios hielo negro la noche una idea fija el poema no hay palabras en su interior solo ausencia vacío de niña… a lo que soy Espejos reflejan mi soledad triste
música Mi mente está herida Yo estoy herida por cada palabra del poema